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En la actualidad, son muchas las personas que tienen el detalle de incluir su firma escaneada en e-mails, correspondencia comercial, documentos, etc. Éste aunque es un buen paso a la hora de dar un toque "artístico" a nuestros documentos, queda a años luz de las posibilidades que tiene disponer de nuestra popia fuente tipográfica digitalizada. Las firmas escaneadas suelen limitan a un archivo JPG o PNG que se incluyen en un documento de texto, o bien en un e-mail como archivo adjunto. Esto presenta dos limitaciones. La primera es que estos formatos no son escalables, por lo que en cuanto incrementemos el tamaño de la imagen, perderá calidad. La segunda, y más importante, es que todo lo que tenemos es nuestra firma. No podemos escribir, simplemente podemos incluir la firma tal y como la tenemos. Aunque existen varios programas que nos pueden ayudar en el propósito de crear nuestra propia fuente caligráfica, hemos escogido vLetter, por su sencillez de uso y la calidad del resultado final. vLetter La mayoría de las aplicaciones cuyo objetivo es la creación personalizada de fuentes se basan en un software que permite reconocer nuestra escritura manual. Para ello, nos suelen mostrar un casillero en blanco que hemos de rellenar con las letras del abecedario, tanto las minúsculas como las mayúsculas. Una vez terminado este simple ejercicio, crean la fuente. Aunque la calidad de la fuente creada a partir de este ejercicio es más o menos aceptable, no es comparable a otras "hand-writting fonts" que se incluyen por defecto en nuestro sistema operativo. vLetter en este sentido es la excepción que confirma la norma. Sobre todo porque es la única aplicación que se toma realmente en serio la labor previa de reconocimiento de nuestra escritura. Para ello, no sólo nos propone un casillero que hemos de rellenar con minúsculas y mayúsculas, sino varios ejercicios más en los que hemos de escribir palabras completas y combinaciones de letras. Gracias a estos ejercicios, la aplicación llega a entender cómo es nuestra forma natural de escribir y, lo más importante, cómo enlazamos unas letras con otras.
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Proceso de creación tipográfico Mientras que otras aplicaciones de estas características se basan en nuestra destreza con el ratón o con una tarjeta digitalizadora (las más populares son las Wacom), el proceso que se sigue en vLetter es puramente manual, con el objetivo de que la precisión sea máxima. Una vez que iniciemos el programa, debemos imprimir una serie de páginas que contienen los ejercicios tipográficos que hemos señalado en párrafos anteriores. Así pues, bolígrafo en mano, deberemos rellenar cada una de las casillas correspondientes. Las páginas, además de palabras, letras, combinaciones de letras y símbolos, también contienen varios espacios en los que podremos firmar. Una vez que hemos rellenado una página puede que nos demos cuenta de que hemos cometido algún error. En ése caso, lo que nos recomiendan desde vLetter es imprimir una página nueva, escribir otra vez en los huecos que contienen errores, recortarlos y pegar los recortes sobre la página original. En cualquier caso, lo que recomendamos en MuyPymes es realizar varias veces el ejercicio completo y elegir finalmente aquel que consideramos que nos ha quedado mejor. Una vez que hemos terminado, deberemos escanear el resultado final y enviarlo a la empresa por e-mail. Cuando hayan recibido nuestro "trabajo creativo" nos enviarán un archivo que contiene nuestra fuente en un plazo aproximado de dos semanas. En caso de disponer de escáner tenemos la posibilidad de mandar las hojas por correo ordinario, aunque si es así el proceso de alarga un poco. Una vez instalada, nuestra fuente pasará a ser una más de las que disponemos en nuestro ordenador, y podremos utilizarla en cualquiera de las aplicaciones que tengamos instaladas en nuestro equipo.
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