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Existen varios niveles de adicción al trabajo. La vida del workalcohólico medio pasa por estar constatemente pensando en el trabajo, conectado a su BlackBerry, comprobando el correo cada cinco minutos. Apenas si tienen tiempo para otras cosas, y normalmente sus relaciones sociales se resienten, ya que acaban perdiendo la capacidad para empatizar con otras personas cuando salen de su "burbuja laboral". En su grado máximo la obsesión por el trabajo puede llevar al trabajador a realizar jornadas de más de 15 horas, lo que suele traer conllevar consigo consecuencias devastadoras para el cuerpo humano. En los casos más extremos (reportados en países asiáticos) el exceso de trabajo puede producir un colapso total del organismo y producirse la muerte del trabajador. Dejar a un lado nuestros objetivos laborales No hay nada malo en el trabajo en sí. De hecho, luchar por nuestros objetivos debería ser algo que nos llenase de orgullo y satisfacción cuando los alcanzamos. El problema surge sin embargo, cuando la lucha por nuestros objetivos laborales se convierte en nuestra única motivación en la vida. Puede que nuestro trabajo sea algo que nos encanta, que realmente nos hace sentir bien, y además que seamos realmente buenos en nuestro campo. Sin embargo, debemos ser capaces de encontrar otras motivaciones en la vida. ¿Tenemos un hobbie? ¿Nos gusta realizar actividades al aire libre? ¿Nos gustaría pasar más tiempo con nuestra familia? El primer paso para dejar de ser un adicto al trabajo es, sin lugar a dudas, ser capaz de escribir en una lista esas cuatro o cinco cosas que nos gustaría hacer y que a causa de nuestro trabajo nos parece que nunca tenemos el tiempo necesario para acometerlas.
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Dejar de ser un adicto al trabajo ¿Qué es ser realmente un workalcohólico? Un workalcohólico es una persona que realiza mucho más trabajo del que se le exige, o del que razonablemente puede gestionar. Trabajan de día y de noche, y el resto de su vida se resiente. Si este es tu caso, necesitas una ayuda profesional, que va mucho más allá de lo que podamos contaros en este artículo. No obstante quizás éste sea un buen primer paso para reconocer el problema. Si por el contrario todavía no eres un gran adicto al trabajo pero piensas que estás en el camino de serlo, comienza por seguir alguno de estos consejos: 1. Deja de trabajar a una hora concreta. Siempre a la misma. Independientemente de lo importante que te parezca que es lo que te traes entre manos. Lo ideal es terminar de trabajar a las 18.30 o las 19.00 2. Una vez que has decidido que no vas a trabajar más allá de esa hora, debes comprometerte contigo mismo a no consultar el correo electrónico, ya sea en tu iPhone, en tu BlackBerry o en tu casa. Es más, cuando llegues a casa ni siquiera debes conectarte a Internet. 3. Aquiere hábitos saludables. Puedes empezar por acudir al gimnasio después de trabajar, ir al cine, o comprometerte con una afición o un hobby. Lo que sea menos trabajar. Aprende a relajarte Éste debería ser el paso más fácil de los que hemos visto hasta ahora. Hay muchas formas divertidas de relajarse y quitarnos de encima ese estrés que vamos acumulando a lo largo del nuestra jornada laboral. Lo ideal es en este punto acudir a clases de yoga o tai chi, que no sólo nos ayudan a relajarnos, sino que mejoran nuestra forma física. Sin embargo no es ni mucho menos la única. Relajarse puede ser algo tan sencillo como reservar 20 minutos diarios para dar un paseo, o incluso sentarnos en el banco de un parque para leer un libro. Aprende de qué forma te sientes más relajado, y adquiere el hábito como una parte más de tu rutina.
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